Actividades

RADIO MARÍA

“Con la difusión de los medios, la responsabilidad del anuncio del Evangelio no sólo aumenta, sino que se hace más acuciante”. Con estas palabras, dirigidas por Benedicto XVI a los sacerdotes en el mensaje para la XLIV Jornada de Comunicación Social, se invrmariaitaba a quienes tienen el encargo de anunciar a todo el mundo la buena noticia del Evangelio en calidad de pastores a unir un competente uso de los medios, adquirido también durante el periodo de formación, con una sólida preparación teológica y honda espiritualidad sacerdotal.

        En esta línea, varios son los seminaristas que, a lo largo de su período de formación, colaboran en la emisión del programa de radio “Os daré pastores”, del dial Radio María. Se trata de un programa de contenido esencialmente sacerdotal en el que cada jueves se analiza algún acontecimiento de la actualidad de la vida de la Iglesia y se entrevista a sacerdotes, seminaristas y otras personas que de alguna manera colaboran con la apasionante tarea de pastorear al Pueblo santo de Dios.

        En este año Jubilar de la Misericordia, el papa Francisco, en su mensaje en el día del Patrón de los periodistas –San Francisco de Sales-, ha manifestado que el encuentro entre la comunicación y la misericordia es “fecundo en la medida en que genera una proximidad que se hace cargo, consuela, cura, acompaña y celebra”. Con esta intención, consolar, curar, acompañar y celebrar, y de hacer más prójimos a nuestros hermanos, asumimos el encargo de llevar a cabo el programa elaborado por seminaristas más escuchado de la radio española, ayudando a descubrir el rostro de Cristo y la vida de la Iglesia.

TEATRO

Desde hace mDSC_0196ás de una década, el Seminario de Madrid nos ofrece a los candidatos al sacerdocio participar en la actividad de teatro como complemento a nuestra formación. Es una
herramienta muy interesante, donde los seminaristas podemos descubrir y optimizar nuestro potencial comunicativo de cara a un grupo de personas. Nos desenvuelve y saca de nosotros habilidades que desconocíamos.

Hoy en día son muchos los sacerdotes madrileños que recuerdan con cariño y agradecimiento las clases de teatro recibidas de la mano de María Victoria como un momento en que perdieron sus falsos miedos y aparentes seguridades. De parte de ellos, ¡gracias, María Victoria!DSC_0231

        Nosotros, los cristianos, tenemos el mejor mensaje que se puede comunicar al ser humano: “Dios existe, es Amor y ha venido al mundo en Jesucristo para mostrarse, para que nosotros nos mostremos a Él y, así, poder estar con Él para siempre en Su Infinita Felicidad. Y Él está vivo ahora en la Iglesia”. Muchos lo hemos experimentado: nos hemos encontrado con Él de verdad.

        Es una suerte que en el Seminario, donde se preparan aquellos que están dispuestos a dejarlo todo con tal de poder comunicar este mensaje a los hombres y dedicarse a ellos, tengamos la oportunidad de mejorar, de la mano de una profesional, nuestra capacidad de oratoria, expresividad y atrevimiento. Dios quiera que así podamos llegar a más hombres y mujeres en el futuro y compartir con ellos nuestra más profunda alegría: “Dios me Ama siempre y, correspondiéndole con todo el corazón, soy feliz de verdad”.DSC_0180

EL CORO DEL SEMINARIO CONCILIAR DE MADRID

El Seminario de Madrid ofrece diferentes actividades en la que los seminaristas podemos colaborar. Una de ellas es el coro o schola cantorum, que este año está magníficamente dirigida por el sacerdote Daniel Escobar, doctor en Liturgia y en Música Sacra por la universidad San Anselmo de Roma.

        Además de en actos puntuales, el coro participa en aquellas celebraciones litúrgicas que se realizan en el seminario como el Akathistos de Adviento, la liturgia del día de la Inmaculada o en la Eucaristía que precede a la Oración de los martes.DSC_0022

        Los quince miembros que a día de hoy forman parte del coro se reúnen durante todo el curso dos horas semanales para ensayar diferentes piezas musicales que, en gran parte, vienen marcadas por el tiempo litúrgico. Además, los integrantes del coro dedican tiempo a realizar diferentes ejercicios de entonación, de mejora de oído musical, ejercicios de voz y de vocalización, que hacen que, poco a poco, se tenga seguridad en el canto.

        Ciertamente, para los miembros de la schola es una gran oportunidad de vivir intensamente la liturgia, con recogimiento, poniendo por obra aquella frase de San Agustín que recoge el Catecismo: “quien canta ora con más alegría”. Los integrantes del coro intentan aportar a cada celebración lo mejor de ellos mismos, prestando sus voces para mayor gloria de Dios.

EL DEPORTE EN EL SEMINARIO

        Un atleta se impone toda clase de privaciones. Ellos para ganar una corona que se marchita, nosotros, en cambio, una que no se marchita (1 Cor. 9,25). El Seminario recomienda vivamente la práctica del deporte necesaria para una atención adecuada a la salud física y psíquica, además de favorecer la maduración humana y comunitaria. Como dice la Gaudium et Spes (n. 61): “El deporte ayuda a conservar el equilibrio espiritual… y a establecer relaciones fraternas”.

       En el Seminario se practican deportes individuales (running, ciclismo, tenis, ping-pong, ajedrez, bádminton) y de equipo (fútbol, baloncesto, voleyball, pádel) que ayudan a los candidatos al sacerdocio, como se dice antes, en el crecimiento humano y comunitario. El ejercicio físico en el seminario favorece la relación fraterna, el trabajo en equipo, el conocimiento de uno mismo, aumenta la concentración, permite despejar la mente para mejorar el rendimiento en el estudio (¡Mens sana in corpore sano!) y educa en la disciplina. El ejercicio ayuda al seminarista a tener clara su única meta y su único triunfo: la gloria de Dios y la victoria de Cristo.

        No hay mejor resumen para resaltar los beneficios del deporte como las palabras que el papa Francisco dedicó al ejercicio físico el 7 de mayo de 2015: “cada disciplina deportiva tiene su valor, no solo físico o social, sino también moral, en cuanto que ofrece a las personas la posibilidad, especialmente a los jóvenes y a los chicos, de crecer en el equilibrio, en el autocontrol, en el sacrificio y en la lealtad hacia los otros”.

SALA TORIBIO

        La Sala Toribio es el lugar donde los seminaristas aprovechamos para ver películas de cine, tratando de aprender cosas interesantes sobre de la vida a través del trabajo de los cineastas. Para ello, un grupo de seminaristas va ofreciendo cada semana una película señalando algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de verla.

        El tipo de películas es muy variado. La idea es poder ver un poco de todo: filmes de taquilla, de animación, antiguas, de género, europeas e, incluso, asiáticas. Con ello conseguimos tener un buen archivo de películas que probablemente no habríamos visto en otras circunstancias y de las que se puede sacar mucho jugo. En este sentido, no se trata de encontrar un mensaje oculto en cada película que la cristianice, pues muchas veces surge un problema moral donde no es fácil ponerse de acuerdo. Es ahí cuando se abre un debate interesante una vez finalizada la proyección de ciertas obras polémicas. Otras veces vemos reflejado un tema muy actual en historias ficticias, las cuales nos hacen pensar en cómo las vive el ser humano hoy día.

        La Sala Toribio hace que ver una película deje de ser sólo un entretenimiento y pase a ser un modo más culturizarse de una manera crítica, ya que no todo lo que nos entra por los ojos es válido y correcto. También es importante porque el trabajo de los actores te lleva a analizar sus sentimientos y a descubrir que, muchas veces, te identificas con ellos por las situaciones que viven. En la práctica se logra que aumente la empatía, es decir, comprender mejor los problemas de la gente y cómo se sienten nuestros contemporáneos.

        En definitiva, la Sala Toribio es un momento de aprendizaje antropológico, tanto en la faceta exterior del hombre como en la más interior. Nos desvela que el cine puede ser muy entretenido y muy interesante para ver cómo evoluciona la sociedad.