Oración de los martes

EVANGELIO

Del evangelio según san Mateo (6,7-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».


CANCIONES


MEDITACIONES

“Cuando recéis no uséis muchas palabras”

por Rubén V.

Señor, gracias por traerme aquí esta noche y enseñarme con este evangelio, especialmente con la frase “Cuando recéis no uséis muchas palabras”.

Por eso hoy no voy hacer una gran meditación, sino que te pido que me abras los ojos para ver Tu mirada de amor, los oídos para oír Tu voz diciéndome que me quieres y mi corazón para poder sentir Tu amor que es lo único capaz de convertirme.


“Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”

por Eduardo T.

En esta noche Señor nos acercamos a tu Divina Presencia en acción de gracias, no solo por el magnífico torneo de fútbol que hemos celebrado en esta tarde junto con nuestros compañeros de San Dámaso sino por estar aquí con nosotros. En esta noche no me quiero centrar en mis problemas, mis deseos… sino que vengo a conocerte más. Muchas veces voy a Misa o a rezar buscando emocionarme, solucionar algún problema, ¡qué individualistas somos! Si llegamos a la oración y solo pensamos en nosotros mismos no es oración sino pensamiento, introspección, meditación budista… No, nuestra oración es mucho más que esto, es conocerte y alabarte, es amarte más, para que cada suspiro de mi alma sea para ti y no para mí Señor.

Cuánto nos dices con esta afirmación: hágase tu voluntad. Otra vez, tu voluntad, no la mía. Este domingo es el día del Seminario, lo que me hace recordar el por qué entré en el Seminario, no es que me apeteciera, ni mucho menos, sino que estoy aquí para hacer tu voluntad. Y he descubierto algo al hacer tu voluntad: en la tierra como en el cielo. ¡Estoy verdaderamente viviendo el cielo en la tierra! Esto no significa que caiga en el sentimentalismo, sino que al hacer lo que Tú quieres participo de Ti en mi vida cotidiana. ¡Qué maravilla es estar en Gracia de Dios! Cada vez que me confieso purifico mi deseo de pertenecer más a tu cielo y menos al mío, porque un cielo sin  Ti ¿qué clase de cielo es? ¡No quiero estar sin ti en ningún momento!

Termino haciéndote una petición: que cada vez que haga oración, así como en momentos de dificultad, pueda exclamar con tu Madre: hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.