Oración de los martes

EVANGELIO

Del evangelio según san Lucas (17,7-10):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida, ven y ponte a la mesa”? ¿No le diréis: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: “Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”»

CANCIONES

 

 

MEDITACIONES

“¿No le diréis, más bien: prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo y después comerás y beberás tú?”

por Rubén V.

Buenas noches, Señor. Gracias por este Evangelio con el que hoy me iluminas. Me invitas a cumplir mi misión para llegar un día a participar de tu gloria.

Jesús, ayúdame a prepararme. Dame la gracia de ser constante, diligente, estando disponible a tu voluntad en cada momento. Siempre me hablas pero muchas veces estoy distraído y me dejo llevar por las cosas del mundo. Enséñame a superar mis cansancios, mis miedos, mis enfados, mis frustraciones, todo eso que me impide prepararme para decirte sí.

Jesús, ayúdame a ceñir mi cintura. Que mi vida sea una vida de oración. Tú eres mi hermano, mi maestro. Necesito tenerte siempre cerca para sentir tu amor y aprender de ti. Me has amado y me has servido hasta la muerte en la Cruz para que yo pueda resucitar contigo. Ayúdame a vivir de la Eucaristía, pues ese es el banquete en que me prometes que yo beberé y comeré.

Jesús, ayúdame a servirte, no de cualquier manera sino siendo Tú en la tierra. Ese servicio es dar testimonio de Ti ante todos los que me rodean: ante mi comunidad, ante el Seminario, ante la pastoral que me has encomendado, ante mi familia, ante mis amigos… Como Tú me has servido a mí.

Madre, dame la gracia de escuchar la voz de tu hijo y cumplir su palabra. Tú eres el ejemplo de servicio a Dios y la que mejor puede educar mi corazón para ser reflejo de Cristo en este mundo, pues tú le educaste a Él.